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Algo explota en el aire

Actualizado: hace 23 horas



Escena I - En una clase de inglés

Esta escena proviene del relato de una paciente que es profesora de Inglés en una escuela primaria. Es una profesora comprometida, permanentemente capacitada y muy creativa. Sus estudiantes la quieren y se sienten queridos por ella. Se sienten respetados por ella y a su vez la respetan. Eso genera ganas de aprender y una fluida actividad en su aula.


Así es como un día ella está en su aula con los chicos trabajando en grupos. El telón de fondo es ese bullicio natural de personas interactuando, conectadas, motivadas, cada quién en lo suyo, fluyendo.

¡Bam!

Algo explota en el aire.


Es energético, no es registrado inmediatamente por los chicos y por la profesora, sin embargo, algo acaba de cambiar cuando entra "la maestra de grado", la dueña y señora del aula de todos los días. Retomo la escena. Una aula con todos los chicos trabajando y, de pronto, entra "la maestra" con una premura insufrible de una consulta intrascendente.

Es que es la profesora de inglés quien está dando clase en ese momento. Claro, es profesora de las llamadas materias "especiales". En nuestra tradición cultural son materias que "complementan" la educación y en las escuelas públicas no son necesariamente consideradas como una prioridad del sistema educativo.

Retomemos otra vez el relato e insisto, algo explota en el aire.

Por encima de la profesora de inglés y como si su colega no existiera, la maestra de grado grita (sí, grita): "¡Silencio chicos!" Dice lo que venía a deicir y unos minutos después se va contenta con su tema resuelto.​ Les grita! ¿Para qué gritar? ¿Qué le impedía pedir permiso a la profesora para hacer la pregunta?


Pide silencio a los gritos, qué paradoja. La capacidad para desconectar emocional e intelectualmente a todo el grupo al servicio del sentido de poder jerárquico que otorga la burocracia ha rendido sus frutos. Pero son frutos podridos, no importan los chicos y su mundo interno, importa sólo la planilla, el horario ... O como suelo decir, sólo "lo que hay que hacer".




Escena 2 - En un espacio de contención y acompañamiento a niños y niñas de familias con carencias económicas y afectivas.

Esta escena también me llega por el relato de una paciente que trabaja en actividades de recreación para una fundación. Y me lo cuenta en la misma semana en que me relatan la escena anterior. Dos escenas así en una semana dejaron en evidencia el patrón. Me indigné, me apené. Me indigné y apené. Tenía que escribir algo y postearlo


Entonces la escena.

Los chicos y chicas están sentados en ronda en el piso del salón, están relajados y contentos. Están comentando y planeando el desarrollo de una muestra de cierre de las actividades realizadas en el año. Charlan tranquilos con una colaboradora que los acompaña en la realización de actividades artísticas. Charlan y descansan, más no descansan ni su pasión ni su interés. La mayoría de los ellos ha pasado la mañana en la escuela y este otro es un espacio extra-escolar que ha sido destinado para fortalecerlos, para cuidarlos. Un espacio para expandir sus fronteras y para que se sientan que importan, o sea, queridos. Muchos de ellos viven en condiciones complicadas.

¡Bam!

Algo explota en el aire.


Entra en escena una mujer que trabaja en el lugar y le dice muy imperativa a uno de los chicos: "¡Vos, sentáte bien!" Lo dice casi sin mirarlo. Se lo dice en tanto atraviesa el salón caminando y sin detenerse puesto que se dirige a otro lugar. Ella es parte de la institución pero no tiene que ver directamente con las actividades que allí se realizan.

¿Para qué díjo lo que dijo? ¿Quién le pidió alguna cosa? Interrumpe, incomoda. El pobre estaba descansando pero ella tenía que decirle que se siente bien.


Eso es lo que pasa con los adultos, el virus de la mente escolarizada que infecta con facilidad todos los espacios institucionales donde se realizan actividades para niños, niñas y adolescentes. El adulto tiene que mandar y controlar algo, para la nada misma, pero cumplió el mandato de mandar.


Más aún, ¿qué es sentarse bien? Vuelvo a sentirme sorprendida por esta estúpida asociación entre 'el modo de sentarse', 'el respeto', el 'prestar atención' y 'el aprender' que hacen casi todos los adultos puestos en alguna posición pedagógica o de cuidado infantil.

Otra vez el flujo del vivir ha sido interrumpido. El emperador impera y el orden imperante se impone. Porque las idea de imperar y ordenar, también vienen juntas.




La mentalidad escolarizada es el lado oscuro de la educación

La escolarización, como sucede todavía en la mayoría de los establecimientos educativos, hace que aprendamos a normalizar algunas conductas o maneras de relacionarnos. La maestra y la empleada han hecho lo que han aprendido, no por mala voluntad, simplemente les parece natural actuar así.


Siempre digo - en realidad cuando la ocasión lo amerita - que hay una violencia que está encriptada. Uso la palabra encriptada porque no se nos hace tan inmediatamente evidente como lo son un golpe o un insulto. Es un tema que siempre me cuesta explicar de manera sencilla y dar ejemplos. Sin embargo, este posteo me viene de maravillas, me parece que lo muestra con claridad.


Augusto de Franco es un prominente consultor y escritor brasilero de quien mucho he aprendido. Él suele decir que "las burocracias generan seres no-humanos". Adoro esta frase, ella sintetiza el tema de la despersonalización que se produce en entornos burocráticos.


Desde la historia nisma de organización de los sistemas educativos nacionales y la inevitable viculación de casi todas las escuelas con los sistemas educativos de cada país, ellas todavía funcionan como entornos sumamente burocratizados. Y eso impersonaliza las relaciones y la impersonalización siempre significa un grado de violencia.


Resulta entonces que esolver una duda burocrática habilita a una maestra a romper todo el clima de trabajo de los chicos y su profesora con un grito.

Ver a un chico en una postura que no es habitual en una escuela, hace que alguien le diga al pasar a un niño que debe sentarse bien, a pesrar de que ni siquiera se ocupa del grupo y en un lugar que ni siquiera es una escuela. Pero ahí se ve claramente la mentalidad escolarizada: hay un adulto coordinando y hay niños, entonces los niños tienen que sentarse bien.


El lado oscuro de la escolarización es el burocrático, es el de administrar y controlar para disciplinar y disciplinar al servicio de la esterilidad. Eso es lo que estamos produciendo a raudales: seres vitalmente esterilizados. Lo que menos necesita este mundo.




Si llegaste hasta aquí ya es una buena noticia, bienvenido! Y tus comentarios también son bienvenidos.

Te invito a compartir el posteo para poder continuar la conversación.


Comentarios


Isologo de Awayo que muestra simbólicamente tres personas conectando a modo de red con la intención de evitar la clásica imagen jerárquica de los integrantes de una familia y valorizar lo relacional y distribuido para la salud vincular.

Lic. Lía Goren

liagoren@gmail.com

​móvil:  +972 587 308 127

​Ciudad de Buenos Aires - Argentina

Haifa - Israel

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