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Hacer cosas juntos: padre, hijo y un cappuccino

Actualizado: 21 ene



Un padre y su hijo preparando un delicioso cappuccino

... observé que los niños aprenderán a hacer lo que quieren aprender a hacer.” Sugata Mitra

Hace unos días, Sergio Venuto, un amigo brasilero, compartió un video y lo acompañó con un texto que cualquier adulto que convive con niños pequeños debería tener en cuenta.

El video nos presenta a un padre y a su hijo preparando un cappuccino de manera profesional. El idioma del video es el inglés y también está subtitulado en ese idioma. Sin embargo, estoy segura de que aunque no hables inglés vas a poder apreciar la actividad e imaginar lo que conversan. Antes de seguir leyendo, te invito a que veas el video.



Hacer juntos

¿Te gustó? ¿Qué te pasó cuando lo viste? De mi parte, apenas terminé de ver el video y de leer el comentario que agregó Sergio me dije: “esto merece un post en el blog”. Según Sergio, no hacía falta su permiso para publicar lo que escribió, porque estaba allí para el dominio público. Sin embargo, quiero agradecerle, porque así funciona el conocimiento: si él no hubiera abierto el juego yo no estaría escribiendo esto en este momento. Como dice Gavriel Salomon, pensar y conocer no son actividades que se realizan en solitario, se trata de "la persona-más".

Estas son las cosas que rescató Sergio del video:

El valor de la vivencia del hijo junto a la familia en las actividades diarias, en el trabajo.


El aprender a partir del simple hecho de hacer esas cosas juntos. Esto vale tanto para preparar un café como para cualquier otra actividad. De aquí la relevancia del alterdidactismo (aprender con otro) en lugar de la enseñanza


Cuant más actividades nos propongamos hacer lo adultos junto con nuestros hijos, más adapteremos los espacios en que vivimos para que ellos puedan hacer más cosas y con más seguridad. De este modo, ellos se vuelven partícipes del proceso creativo de cómo el lugar e transforma a partir de cómo lo vivimos. Es un círculo virtuoso que minimiza/elimina la barrera de “eso no es para los chicos, eso es para el adulto”.


Las relaciones humanas cambian profundamente en ambientes donde los chicos conviven con nosotros. Llegamos al punto de llegar a tener miedo de tener hijos por no saber cómo cuidar de ellos! Cuanta más convivencia, menos de este miedo

En este tipo de ambientes, los niños nos invitan a rever los “apúrate", “la agenda de los padres" (en la que pautan compromisos sin considerar la inclusión de los chicos en sus elecciones) y "la agenda de los chicos" (con actividades reguladas y que no les dejan tiempo libre para fluir de acuerdo a su propia voluntad), "la gentileza”, "el cuidado del otro”, "el tiempo para el otro”.


Por lo tanto, mis amigos, quién sabe si este video pueda no sólo tocar sus corazones sino que también pueda incentivarlos a revisar sus lugares de trabajo, sus hogares y los ambientes que frecuentan de un modo tal que contemple las actividades de los chicos.

Hemos corrido a los niños de la vida cotidiana.

Esto lo digo yo y pienso que no es bueno. Cuando son pequeños, todos los chicos del mundo juegan a que son el papá y la mamá, en casa o en el trabajo o donde sea que nos ven. Nos clonan todo el tiempo, aprenden de qué se trata la cultura en que viven y cómo se vive en ella.

Rudolf Steiner decía que la actividad principal en los primeros años de vida es imitar, motivo por lo cual recomendaba no enviar tempranamente a los chicos al jardín de infantes, sino que debían permanecer en familia participando de todas las actividades diarias. Hasta no hace demasiado tiempo, en Argentina, el jardín de infantes iniciaba formalmente a los 4 años. Antes de esa edad, los chicos estaban en casa, iban a la plaza o jugaban con parientes y niños vecinos. Obviamente, la inclusión de las mujeres en el mundo del trabajo no era la de ahora y lo permitía. O quizás fuera al revés, se me ocurre en este momento, el que no hubiera jardines maternales ni privados ni municipales obligaba a las mujeres madres a quedarse en casa atendiendo a sus hijos. En fin, vuelvo ahora al punto de este posteo.

A pesar de las necesidades laborales, las complicaciones de vivir en ciudades grandes o de los compromisos sociales, creo que tenemos que hacernos más tiempo para estar en casa, compartir y disfrutar haciendo juntos lo que sea que haya que hacer. No son actividades de segunda categoría; debemos evitar burocratizarlas y relegarlas al estatus de “lo que hay que hacer y terminar rápido” para pasar a otra cosa.

Por ejemplo, no vayas a comer afuera.

Ir a un restaurante no reemplaza el cocinar juntos, jamás. No se trata de salir o de comer, se trata de lo que nos sucede cuando hacemos las cosas juntos: charlamos, hacemos bromas, aprendemos cómo lo hacen otros, inventamos... Eso es lo que más desean los hijos y así es como se sienten incluidos y aprenden lo que necesitan saber para vivir sus vidas y cómo es una vida buena, que es la vida que se com-parte.



El currículo de la familia

El 31 de enero de 1991 John Taylor Gatto recibió el galardón de Maestro del Año de Nueva York. Este premio le fue otorgado durante tres años consecutivos. En esa ocasión pronunció su famoso discurso ¿Por qué la escuela no educa? Si ponemos atención al año en que Gatto decía lo que dijo, no nos cabe ninguna duda de que no estoy inventando la pólvora con lo que escribo. En un momento de su disertación esto dijo:

La familia es el principal motor de la educación. Si utilizamos la escolarización para separar a los niños de sus padres - y no nos confundamos, esa ha sido la función central de las escuelas desde que John Cotton lo anunció como el propósito de las escuelas de Bay Colony en 1650 y Horace Mann lo declaró como el propósito de las escuelas de Massachusetts en 1850 - vamos a continuar con el espectáculo de horror que tenemos ahora. El currículo de la familia está en el corazón de cualquier buena vida, nos hemos alejado de ese currículo; es hora de volver a él. La forma de devolver la salud a la educación es que nuestras escuelas se liberen del dominio absoluto de las instituciones sobre la vida familiar, es promocionar durante el tiempo de escolarización confluencias de padres e hijos que fortalezcan los lazos familiares.

Hay familias donde todos aprenden a vivir buenas vidas y hay familias que son un horror. La familia no garantiza nada por sí misma. Pero para quienes estamos interesados en mejorar el manual de ser familia que aprendimos de nuestros padres, el video y los comentarios de Sergio Venuto son una inspiración, sin dudas. Yo me inspiré, espero que vos también.



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Comentarios


Isologo de Awayo que muestra simbólicamente tres personas conectando a modo de red con la intención de evitar la clásica imagen jerárquica de los integrantes de una familia y valorizar lo relacional y distribuido para la salud vincular.

Lic. Lía Goren

liagoren@gmail.com

​móvil:  +972 587 308 127

​Ciudad de Buenos Aires - Argentina

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