La conversación nos humaniza
- Lic. Lía Goren

- 13 dic 2017
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 17 ene

Las conversaciones son las vías por las cuales circula nuestra humanidad.
Los seres humanos nos desarrollamos y sostenemos en el continuo fluir de las conversaciones que establecemos los unos con los otros, un entramado diario hecho de gestos y palabras. Un trozo de pan alimenta nuestro cuerpo, sin embargo, cuando ese pan nos llega de la mano que lo ofrece y junto a las palabras de quién invita y quién agradece, ese mismo trozo de pan alimenta nuestra humanidad. De eso se trata ser humano.
Nuestra convivencia se dibuja en el tejido de los lazos que establecemos a través de la palabra y el conversar se nos hace tan vital como el agua que bebemos. A los seres humanos no nos alcanza con mantenernos vivos, puesto que el estar vivo no es condición suficiente para sentirnos bien. Es la calidad de la convivencia la que garantiza el buen vivir y una vida digna para todos.
Mi interés personal alrededor de la temática del diálogo y de las relaciones me fue llevando a observar que los patrones de comunicación aprendidos a medida que crecíamos cargaban con supuestos acerca de lo que significa estar en relación, acerca de lo que se juega en las relaciones. Se trata de patrones de interacción muy arraigados e inconscientes que impiden la sana convivencia o, lo que es lo mismo, la salud emocional y convivencial.
Para mi alegría, somos cada vez más quienes creemos en la necesidad de promover cambios en nuestra manera de concebir lo posible y lo saludable en nuestras interacciones con el mundo humano y no humano que habitamos.
Espero que desde el hogar y las escuelas y todos los ámbitos de participación posibles, los seres humanos podamos participar de experiencias y actividades que nos permitan ver que la buena conversación nos enlaza y en ella podamos configurarnos, entre todos, como la red que sustenta y mantiene vivas y creativas a nuestras comunidades.
Todos nosotros somos más inteligentes que cualquiera de nosotros.
Tomé en préstamo este título a Keith De La Rue a quien, como todos imaginarán, no conozco, pero que ha tenido la enorme gentileza de compartir en la web un excelente documento titulado The art of conversation: All of us are smarter than any of us (El arte de la conversación: Todos nosotros somos más inteligantes que cualquiera de nosotros).
La importancia del conversar se fundamenta en el reconocimiento de que el conocimiento es lo que resulta de todas nuestras interacciones. Hace un tiempo ya que está rodando el concepto de Inteligencia Colectiva (Co-Intelligence o Collective Intelligence) y con él se quiere expresar y reafirmar el hecho de que, muy en contra nuestras nociones aprendidas hasta hoy, el conocimiento es un producto social.
Cualquiera podría decirme que todos conversamos todo el tiempo y que, con seguridad, todos aprendemos de esas interacciones. Sin embargo, lo hacemos de manera conservadora, replicamos una y otra vez unos modos de vivir y relacionarnos que, a su vez, se replican en nuestras conversaciones y que no están mejorando, de manera significativa, nuestra convivencia.
Y podríamos decirlo de manera inversa, la forma en que se perpetúa en nuestras conversaciones nuestra mentalidad heredada, también se perpetúa casi sin cambios significativos, la baja calidad de nuestra convivencia social. ¿Qué fue primero, el huevo o la gallina?
Y dado que en este blog intento invitar a la proactividad, pasaré a compartir algunas de las actitudes o disposiciones de ánimo que se requieren para hacer de una conversación una experiencia gratificante y nutritiva:
Dispóngase a escuchar.
Manténgase abierto y personal. Exprésese en primera persona y comparta su propia experiencia o ideas. Esto inspira la participación, el compromiso y la generación de nuevas ideas.
En lo posible, sea breve.
Intente comprender el punto de vista de otras personas. Evite el estilo de conversación habitual basado en el acuerdo-desacuerdo.
Suspenda todo tipo de juicio acerca de quien habla y de lo que está siendo dicho; los juicios ocupan el lugar de la inspiración.
No se preocupe en dominar la conversación.
Como dice Theodore Zeldin:
La conversación es como un encuentro entre mentes con recuerdos y hábitos distintos. Cuando las mentes se encuentran, no sólo intercambian hechos, sino que los transforman, los remodelan, interpretan sus diferentes implicaciones e inician nuevas líneas de pensamiento. La conversación no sólo se limita a barajar las cartas: crea nuevas cartas.
Tus comentarios son bienvenidos.
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para que la conversación continúe.




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