PRINCIPIOS
Estos principios sustentan la visión de todas nuestras propuestas y acompañan a cada familia en la construcción de su propio camino de cambio y crecimiento.
- Valoramos la promoción de las redes y procesos que sostienen la vida y entendemos a la familia como fuente de arraigo e identidad.
- Sostenemos que no existen recetas universales cuando de vivir se trata. La libertad y la espontaneidad, la diversidad y la interdependencia son los criterios que rigen el desarrollo en todos los órdenes de la creación.
- En consecuencia, operamos sobre una visión no-normalizadora de la realidad y de las relaciones. No es tarea de la familia producir niños en serie, sino favorecer el desarrollo de lo particular que existe en cada uno.
- La familia ofrece la primera oportunidad para aprender que la participación y la cooperación son un camino necesario para una convivencia sana y productiva para todos.
- Reconocemos que el lenguaje es el vehículo humano por excelencia para el desarrollo personal y el entendimiento entre las personas.
- Favorecemos un diálogo inclusivo y la colaboración en lugar de las relaciones de competencia y exclusión.
- Confiamos en la potencia transformadora de los procesos de reflexión y actividad compartidos.
Una cuestión de actitud
Desde el lugar de madres y padres estamos permanentemente confrontados como personas éticas. Hacer de estos principios parte de nuestras vidas requiere de un compromiso personal, concreto y cotidiano.
Existen actitudes que consideramos esenciales para transitar amablemente los procesos de cambio y aprendizaje continuo que la vida familiar demanda.
Estas actitudes se realzan una a la otra, nos honran como personas y son el mejor ejemplo y legado que nuestr@s hij@s se merecen:
- La humildad necesaria para abrir el corazón y disponernos a incluir otras miradas respecto del modo habitual de pensar a la familia.
- La responsabilidad que nos cabe como adultos: el desafío de ser madre o ser padre comienza en nosotros mismos y las dificultades son una inevitable oportunidad para aprender lo que se necesita para mejorar aquellas situaciones que causan malestar o preocupación.
- La participación, la paciencia y la perseverancia, asumiendo que pocas cosas cambian de un día para el otro y menos aún los patrones de convivencia y comunicación familiar.
- El compromiso con lo mejor de nosotros mismos, con la familia y con los demás.